¿Están hechos los pilotos de otra pasta?

25 12 2007

Una de las frases favoritas de los periodistas cuando un piloto se cae es esa de: los pilotos están hechos de otra pasta. ¿Cómo se explicaría si no que una persona, después de haberse dado un golpe a más de 200 Km/h, volviese a subirse a una moto en tan sólo unas horas?
Pero no queda sólo ahí. Por poner un ejemplo, hablaré de un buen piloto: Iván Silva.

Iván es un piloto con un estilo espectacular, muy rápido y además, es un tipo simpático y agradable. Este año Silva está corriendo en el CEV con el equipo de D´Antin a lomos de una de esas “magníficas” Kawasaki (si alguien no cree que lo sean que se lo pregunte a Fonsi, Cardoso, Laconi…).
Debido en gran parte a eso, este año está siendo un infierno para Iván. El año pasado acabó con una pierna destrozada en Jerez debido a una fea caída. Sin embargo, el joven piloto catalán se volvió a subir a su moto en la primera cita del nacional, aunque hay que decir que no recuperado del todo, cojeando bastante. El CEV empezó en Albacete y empezó mal. Silva se fue al suelo en la segunda curva. Sin desanimarse, volvió una semana más tarde al mismo circuito para correr en el mundial de resistencia junto a Cardoso. Después de todo el fin de semana luchando por la primera posición, su Kawasaki tuvo problemas bajándoles de un podio más que merecido. Segundo palo para él en una semana.
Aún así, no se desanimó y volvió al CEV para correr su carrera de casa, en Montmeló. Allí, Silva estuvo más o menos delante hasta que en el Warm-up sufrió una fuerte caída. Tengo que decir que no la vi, pero si que vi a Iván llegar a su box con el mono destrozado ¡y con la pantalla del cuentarrevoluciones de su moto en la mano! Hablé con él y después de decirme que estaba bien y para responder a mi pregunta de si iba a salir a carrera o no (su moto quedó destrozada) me dijo bromeando: claro que sí, ¡se van a cagar! Pero no, no fue así. Poco le duró la carrera ya que se volvió a ir al suelo a las pocas vueltas de la salida. Es lo que pasa cuando vas al 120% para suplir las carencias de tu moto.
Tanto en Jerez como en Valencia, las cosas cambiaron para él. En Jerez acabó el 10º y en Valencia el 9º, con una caída en los cronometrados incluida. Al acabar esa última carrera, pude ver a un Iván Silva más triste que nunca. Las cosas no le iban nada bien.
Dos meses después, el CEV volvía a Albacete. Como es común, muchos equipos entrenan en los circuitos antes de las carreras, incluso corriendo en algún tipo de regional. Ese fue el caso del equipo de Silva. Pero lo peor no había llegado todavía. Iván se cayó en una curva muy rápida fracturándose la 6ª vértebra. Rápidamente fue trasladado al hospital donde le operaron y le hicieron un injerto de hueso de cadera en el cuello.
Cuál fue mi sorpresa cuando me encontré con él en el Paddock del CEV una semana más tarde. Tenía una gran cicatriz y le dolía bastante, pero allí estaba, hablando conmigo una semana después de partirse una vértebra y ¿a qué no adivináis que es lo primero que me dijo? ¡Qué se moría de ganas por subirse de nuevo a la moto! En ese momento, sólo pude pensar una cosa: ¡qué grande eres!

Tras analizar ésto, no se si los pilotos están hechos de otra pasta, pero si se que tienen un valor excepcional y que sobre todo, aman su trabajo, como es el caso de Iván Silva.
 

(Iván Robledo)

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